
Aracne vivía en una pequeña ciudad de Lidia. Sus padres eran tintoreros en púrpura y pobres. Las cualidades de esta doncella era que superaba en habilidad y ligereza a todos los tejedores mortales.
Un día, Atenea adoptó la figura de una viejecita y se presentó en la cabaña de Aracne y le dijo que procurara ganar fama de ser la mejor tejedora entre las mortales, pero que ante una diosa se debía humillar.
Aracne le contestó que por qué no iba a decirle sus sandeces a otra persona. Entonces, Atenea, sin paciencia, adoptó su verdadera figura y decidió batirse en duelo tejiendo contra Aracne.
Atenea bordó la peña de la ciudadanela ateniense y su disputa con Posidón por la posesión del país.
Aracne, en cambio, bordó todas las formas de las metamorfosis de Zeus rodeadas con un marco de yedra.
Atenea no encontró nada que reprochar a Aracne, únicamente se ofendió por el sentido impío que tenían los cuadros.
Por esto, Atenea cogió su lanza y golpeó al techo. Más tarde, Atenea echó en el rostro de Aracne unas gotas de hierba y Aracne se convirtió en una araña.
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